En un pueblo, dos criaturas son bautizadas el mismo
día. Justo Ramírez cacique de San Andrés y su
amada esposa Margarita, bautizan a su primogénito Alejandro
con toda la pompa posible y la asistencia de casi todo el pueblo.
En cambio, la pequeña Alfonsina es bautizada por su tío en una
capillita sin más presencia que Rigoberto y Francisca Valdés,
sus padres, y su tía Gertrudis. Justo lo tiene todo, incluso una amante-
la propia Francisca- pero Rigoberto posee algo que el cacique desea, un hermoso
manantial que corre por las tierras de los Valdés.
Rigoberto comienza a sospechar que su mujer le es infiel. El cura del pueblo
está a punto de delatar a los amantes, cuando Justo lo asesina. Sin
embargo, una noche Rigoberto llega a la casucha donde su esposa y su rival
hacen el amor. Loco de rabia, y de un solo machetazo, amputa el brazo de Justo,
pero no logra ultimarlo porque Francisca le dispara por la espalda.