¿Se puede luchar contra el destino y las
leyes, en defensa de un amor?.
Esa es una pregunta a la que Sebastián
y Salomé deberán enfrentarse desde el momento en
que sus miradas se crucen por primera vez durante una noche de
luna llena en una playa solitaria, mientras la joven realiza un
rito gitano dentro del mar para librarse de lo que la palma de
su mano señala como su destino: “Enamorarse de un
gayó (No gitano)”. Él es Sebastián,
el hijo de Rafael Domínguez, el hombre más poderoso
del pueblo de “Malarribo”, un pueblo pesquero venido
a menos. Ella, Salomé, una de las hijas de la gitana Jovanka,
y entre los dos nacerá, a partir de aquel momento, un amor
indestructible. Gitanas, es la historia de un amor mágico,
intenso y pasional, entre una joven gitana y un joven “gayó”,
amor prohibido tanto por el racismo de los pueblos que odian a
la cultura flamenca como por las propias leyes gitanas… Pero
también es una historia de heridas abiertas, de odios y
rivalidades; de intolerancia entre dos pueblos completamente distintos;
de negación y rechazo al otro, al “diferente”,
al “extraño”.
Entre los habitantes de Malarribo donde llega la tribu de gitanos
con la que vienen Jovanka y su hija Salomé, se cuenta la leyenda
de que todas las desgracias que han caído sobre ellos son
un castigo por una traición cometida allí en contra
de una mujer hace muchos años. Nadie sabe quién es
ella ni tampoco quién es el hombre que la humilló,
lo único que saben es que el pueblo no volverá a ser
lo que era, hasta que esa ofensa sea reparada. El misterio parece
aclararse cuando llega la gitana Jovanka con sus tres hijas (María
Salomé, María Sashenka y María Magdalena) a
ese lugar y lanza la siguiente sentencia: “Voy a entregar toda
mi fortuna a este pueblo cuando Rafael Domínguez muera”.
Los gitanos y los no gitanos enmudecen de asombro al escuchar aquello.
Los más viejos tratan de reconocer en esa mujer dura, valiente
y extremadamente bella, a la frágil jovencita que veinte años
atrás conocieron como la hija de Vanya, el patriarca de los
gitanos, y que un buen día desapareció sin dejar huella.